LOS CONCURSOS

Práctica enriquecedora del aprendizaje solitario de un músico, pero con ciertos matices que habría que reseñar. Los concursos sirven para escuchar y comparar el piano de uno con el del compañero de su edad y aprender siempre lo bueno de él; pero es muy fácil caer en el único y solo objetivo de acudir a un certamen para únicamente “ganar, ganar y ganar”. Es un aliciente si pasas a una final o terminas siendo galardonado con algún premio, pero el trabajo específico y duro realizado los meses anteriores a un concurso es lo más valioso que uno mismo aporta a su educación musical. Cabe caer en el error de sólo limitar el resultado de un concurso a si has sido premiado o no y lo demás cae en saco roto, es un sentimiento muy divulgado y es por ello que muchos artistas jamás hayan pisado el escenario de un certamen nacional o internacional. Un concurso es una gran motivación para seguir adelante, anima mucho y debe fortalecer esas dudas que todo músico siente en su burbuja particular de si va por el camino correcto o no.

Concierto final de ganadores del concurso Internacional de piano Ciudad de San Sebastián, 1997

Concierto final de ganadores del concurso Internacional de piano Ciudad de San Sebastián, 1997

He tenido la fortuna de poder pasar a la final de todos los concursos que me he presentado y el más especial fue el 1º Premio obtenido en el Concurso “Marisa Montiel” de Linares (Jaén), ya que en la final se constató un grandísimo nivel. Adoraba las interpretaciones de las obras obligadas, me encantaba que todos tocáramos la misma obra y el poder sacar jugo a ella de diferente manera al resto, era un pequeño reto que me entusiasmaba de los concursos. El viaje a París también quedará en mi memoria, aunque la repercusión mediática fuera mayor que el nivel encontrado en la capital francesa. Y por supuesto todos los concursos “Ciudad de San Sebastián” de mi ciudad, donde todos los meses de marzo actuaba para los más allegados, siendo muy especiales los premios a la mejor interpretación de música vasca a través de un Preludio del compositor Aita Donostia que años más tarde pude ofrecer en su totalidad en la inauguración de la Quincena Musical.

Resumiendo, los concursos son importantes acicates para estimular a todo alumno de música y acudiendo con humildad y un buen trabajo en el estudio previo se puede disfrutar de ellos.