LA CRITICA MUSICAL

Labor difícil, vista con lupa por muchos melómanos, pero ante todo una simple opinión, un texto totalmente subjetivo, sin marcar ningún tipo de doctrina. Desde pequeño me ha gustado escribir, textos insignificantes, guiones teatrales, cuentos y pequeños poemas en cada aniversario de un familiar. A través de la crítica musical he podido unir ambas aficiones, la música y la literatura, describiendo lo sentido en un concierto de una manera original, no tan elitista ni ortodoxa, abierta a todos los lectores y en mi lengua materna, en euskara, en el periódico “Berria”.

Cuando el anterior crítico de “Berria” Iñigo Alberdi asumió el cargo de Director General de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, algo nuevo quiso buscar “Berria” en sus críticas musicales y apostaron por un desconocido en las letras, hecho que siempre les agradeceré. Tras varios años siguiendo la Quincena Musical, toda la temporada de la Orquesta Sinfónica de Euskadi y la programación de Kursaal Eszena, la crítica musical me ha aportado sapiencia, una búsqueda del detalle, no quedarse en el “bonito”, “bien interpretado”, “no me ha gustado”, intentando razonar todo lo dicho, sin dejar nada en el aire. Para restar tanta seriedad a la música clásica, adoro buscar tintes humorísticos, ironías y metáforas relacionando la música con el deporte, la sociedad o cualquier otro ámbito totalmente opuesto a la cultura. No pretendo crear tendencia ni que mis textos sean un “palabra de Dios”, simplemente enganchar al lector a indagar más en la audición de cualquier obra musical, que sin tener conocimientos musicales podemos pasar de juicios como el “bien”, “excelente” o “sin más” de una interpretación a sensaciones más enriquecedoras.

Por último añadir algo esencial: la formación musical recibida ha sido un 50% de puro aprendizaje, estudio, tanto teórico como práctico del instrumento pero otro 50% igual o más importante que el anterior el escuchar mucha música, ampliando el abanico de gustos musicales e incorporando a la fonoteca de cada uno todo tipo de obras, aprendiendo de los grandes intérpretes que pasan por nuestros auditorios.

No todo se aprende en el aula.